Enséñame tu casa y te diré cómo eres: el hogar es uno de los mejores reflejos de la personalidad del habitante. La habitación de Mabel no escapa a la regla y presenta cierta radiografía de su personalidad descontracturada, polifacética y alegre. La dualidad se ve en pequeños detalles que conviven en armonía a pesar de su disparidad o antagonismo.
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